Bases militares de EE.UU. en el Golfo serían inútiles tras ataques iraníes, según expertos
Expertos afirman que al menos una docena de bases militares de EE.UU. en el Golfo sufrieron daños severos en ataques de represalia iraníes.
El director del Proyecto sobre Ciencias Políticas de Oriente Medio de la Universidad George Washington, afirmó que la arquitectura física de la primacía estadounidense fue anulada por Irán en un mes. Foto: EFE
9 de abril de 2026 Hora: 21:47
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Expertos en Asia Occidental calificaron este jueves como inútiles las bases militares de Estados Unidos en la región del golfo Pérsico tras las represalias de Irán. Al menos una docena de esas instalaciones presentan daños severos que transforman la presencia estadounidense en una vulnerabilidad estratégica superior a cualquier beneficio operativo, consideraron.
Durante la conferencia anual del Centro Árabe de Washington D.C., Marc Lynch, director del Proyecto sobre Ciencias Políticas de Oriente Medio de la Universidad George Washington, afirmó que la arquitectura física de la primacía estadounidense fue anulada por Irán en un mes.
El académico destacó que la Administración de Donald Trump no ha reconocido el alcance real de los daños, que hicieron a The New York Times a calificar esas instalaciones como «casi inhabitables».
El análisis destaca la situación de la Actividad de Apoyo Naval en Baréin, sede de la Quinta Flota de EE.UU. que alberga a 9.000 militares. Lynch consideró muy poco probable que el comando naval regrese al Estado insular debido a su extrema exposición.
El Pentágono y los Estados de Baréin, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Qatar y Omán mantienen un control estricto sobre estos sitios. Las instalaciones funcionan como centros logísticos y bases activas de operación. El mes pasado, estos Gobiernos prohibieron la difusión de imágenes de misiles en sus cielos para proteger los enclaves desde donde se lanzaban ataques contra territorio iraní.
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El colapso del modelo transaccional
La presencia militar de EE.UU. en Asia Occidental, consolidada tras la Guerra del Golfo en 1990 bajo el esquema de protección por petróleo, enfrenta un desgaste terminal. Shana R. Marshall, directora asociada del Instituto de Estudios de Oriente Medio de la Universidad George Washington, explicó que la relación se erosiona cuando los beneficios desaparecen para una de las partes.
Actualmente, el despliegue incluye 19 sitios administrados por el Ejército estadounidense desde Egipto hasta Irak y desde Siria hasta Omán, con un total de 50.000 soldados. Sin embargo, la guerra actual ha provocado el agotamiento de interceptores en los países del Golfo, el cierre de aeropuertos, escuelas y daños en infraestructuras de producción de energía por los ataques con que Irán respondió a los fuertes bombardeos de EE.UU. e Israel.
«Las estrechas relaciones con Estados Unidos, ya sean bases militares estadounidenses o la promoción de la normalización con Israel, o la aplicación de sanciones estadounidenses o el mantenimiento de la vinculación en dólares de sus monedas, son ahora menos un beneficio que un pasivo«, dijo Marshall.
A la vez, subrayó que la cercanía con Washington, la normalización con Israel y la dependencia del dólar son ahora una carga financiera y de seguridad. Recordó que los agravios contra esta presencia militar tienen precedentes históricos, como el atentado a las Torres Khobar en 1996 y las motivaciones iniciales de Al Qaeda.
Bases de EE.UU.: fracaso de rol disuasorio
Las semanas de conflicto evidenciaron que los Estados del Golfo perdieron la confianza en EE.UU. como garante de seguridad. Trita Parsi, vicepresidente del Instituto Quincy para Statecraft Responsable, señaló que estas naciones evalúan a Israel como socio alternativo ante el vacío dejado por Washington.
El reciente alto el fuego acentuó la crisis de credibilidad regional. El acuerdo omitió el cese de los ataques contra activos vinculados a EE.UU. en territorio árabe. Los Gobiernos locales hablan de traición al quedar expuestos mientras Washington prioriza la protección de sus intereses directos.
Parsi afirmó que las instalaciones militares estadounidenses fracasaron en su rol disuasorio. En lugar de ofrecer protección, los centros se transformaron en objetivos militares e imanes para los misiles.
El colapso de la operatividad militar estadounidense en el Golfo marca el agotamiento de un modelo de dominio basado en la coacción y el control energético. La vulnerabilidad de instalaciones estratégicas como la Quinta Flota evidencia que la tecnología defensiva de Washington ha sido superada por las capacidades de respuesta regionales.
Este escenario obliga a las naciones árabes a replantear su soberanía y alianzas fuera de la tutela del Pentágono, mientras el costo de sostener la presencia imperial en territorio ajeno se vuelve insostenible para la Administración de Donald Trump.
Autor: teleSUR - mr - DE
Fuente: Middle East Eye




